Capítulo 43.
POV Valeria
El aire dentro de la camioneta era denso, casi irrespirable. Teníamos las pantallas desplegadas mostrando en tiempo real la cámara oculta en la chaqueta de Adrián. Yo me mordía el labio hasta sangrar, apretando los puños sobre mis rodillas, incapaz de parpadear. Lo veía caminar entre las luces brillantes del casino, su figura erguida, elegante, como si no tuviera un solo miedo. Pero yo lo conocía. Sabía que por dentro estaba tan aterrado como yo, porque en cada paso que daba, llevaba en juego la vida de la mujer que amaba.
Se sentó en una mesa de póker y apostó fuerte, tan fuerte que todos giraron la cabeza. Los billetes se apilaban como montañas sobre el tapete verde. En segundos, llamó la atención del hombre que parecía ser el dueño del lugar: un sujeto obeso, con traje de seda y un habano encendido en la mano. Lo vimos acercarse a Adrián, su sonrisa llena de dientes amarillentos.
—Veo que tiene apetito, caballero. —Su voz era grave, rasposa—. ¿Qué le parece si lo invito