Capítulo 45.
POV Cintia
Despertar fue como emerger de un pozo oscuro y frío. Lo primero que sentí fue el olor a desinfectante, luego un pitido constante que marcaba el ritmo de mi corazón. Abrí los ojos despacio, como temiendo que la luz me quemara. El techo blanco del hospital me pareció un cielo extraño, demasiado limpio, demasiado lejano de aquel sótano húmedo donde pensé que iba a morir.
Mis labios estaban secos, mi garganta ardía como si hubiera tragado fuego. Quise moverme, pero mis brazos se sentían débiles, apenas piel y hueso. Un quejido se me escapó sin querer.
—¡Cintia! —la voz quebrada de mi madre me trajo de vuelta a la vida.
Giré lentamente la cabeza. Ahí estaba Alma, mi madre, con lágrimas que le resbalaban por el rostro, sosteniendo mi mano como si fuera un tesoro. Sus ojos se iluminaron al verme consciente.
—Mamá… —murmuré, apenas un suspiro.
Ella se inclinó para besarme la frente, llorando sin pudor.
—Estás viva, hija… gracias a Dios, estás viva.
A su lado estaba Cristina, mi her