Capítulo 29.
POV Valeria
Cintia había tenido el detalle de traerme mis cosas personales; sabía lo mucho que podía necesitarlas. Después de ayudarme a vestirme, ella y Armando me acompañaron fuera de la base militar. El aire libre me supo a libertad. El sol me golpeó el rostro y sentí que volvía a respirar después de tanto encierro y dolor.
De camino dejamos a Cintia en la empresa. Ella se haría cargo de todo en mi ausencia.
El trayecto hacia el hospital se me hizo eterno. Mis pensamientos se mezclaban con la ansiedad. Sofía estaba allí… y yo sabía que nuestra conversación no sería sencilla. Cuando por fin llegamos, el médico nos recibió con el rostro tenso.
—Lo siento, señora Valeria —me dijo con voz grave—. El diagnóstico no es alentador. Su corazón está demasiado debilitado. El cáncer ha hecho metástasis. No creemos que resista mucho tiempo. Mi recomendación es que… se despida de ella.
Sentí que el piso desaparecía bajo mis pies. Tragué saliva, asimilando la noticia. Caminé hacia la habitación c