Capítulo 28.

POV Valeria

Desperté con una pesadez que parecía no pertenecerme. Todo mi cuerpo dolía como si hubiera sido arrastrado por una tormenta. El aroma frío y metálico del hospital me golpeó de inmediato, devolviéndome a la realidad: estaba viva. Parpadeé varias veces hasta que mis ojos se acostumbraron a la luz del día que se filtraba por la ventana.

Me giré con cuidado y, al hacerlo, noté un bulto en la parte baja de la cama. Sonreí débilmente. Armando estaba ahí, medio dormido, con la cabeza apoyada en mi camilla y medio cuerpo encogido sobre una silla. Se veía incómodo, como si hubiese pasado toda la noche velando mis sueños.

Intenté moverme sin hacer ruido, pero apenas lo hice, sus pestañas temblaron y me miró.

—Buenos días —dijo con voz ronca, arrastrada por el cansancio—. ¿Cómo te sientes?

Tragué saliva, mi garganta estaba seca.

—Bien… bueno, un poco adolorida. Pero tengo mucha sed, ¿me darías un poco de agua?

Asintió sin pensarlo. Se incorporó con torpeza, me sirvió un vaso y, con e
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