Capítulo 28.
POV Valeria
Desperté con una pesadez que parecía no pertenecerme. Todo mi cuerpo dolía como si hubiera sido arrastrado por una tormenta. El aroma frío y metálico del hospital me golpeó de inmediato, devolviéndome a la realidad: estaba viva. Parpadeé varias veces hasta que mis ojos se acostumbraron a la luz del día que se filtraba por la ventana.
Me giré con cuidado y, al hacerlo, noté un bulto en la parte baja de la cama. Sonreí débilmente. Armando estaba ahí, medio dormido, con la cabeza apoya