Capítulo 30.
POV Valeria
La vida es injusta. No encuentro otra forma de decirlo. Una mujer tan joven, tan llena de amor, se apagó en cuestión de días, víctima de esa enfermedad cruel que arrebata sin preguntar. Sofía no merecía morir así. Respiré hondo, intentando calmarme antes de salir de la habitación. Me limpié las lágrimas con las manos temblorosas y abrí la puerta.
En el pasillo, Vanessa estaba sentada junto a Armando. Él le hablaba en voz baja y la niña lo escuchaba fascinada, con una sonrisa tan pura que me rompió el alma. Cuando me vio salir, corrió hacia mí con sus pequeños brazos extendidos.
—Tía, ¿mi mamá está bien? ¿Puedo verla un poco más?
Me arrodillé para estar a su altura, tragando el nudo en la garganta.
—No, cariño… tu mamá estaba cansada y se quedó dormida. Ahora tenemos que dejarla descansar, ¿sí?
Vanessa frunció el ceño, pero enseguida asintió con esa madurez extraña que a veces tienen los niños.
—Bueno. Seré una niña buena para que mamá se sienta orgullosa.
Sentí un vacío en