Capítulo 108.
Pov Armando
El aire estaba cargado de pólvora y muerte. El campamento ardía detrás de nosotros, los gritos de los hombres de Maduro se mezclaban con las explosiones que todavía sacudían la selva. Pero en ese instante no existía nada más. No importaba la guerra, ni los disparos, ni el caos. Solo él y yo. Alias Maduro.
Me sostuvo la mirada con esos ojos negros, tan fríos como la noche en la que mandó asesinar a mis padres. Lo veía ahí, frente a mí, con la piel curtida, las arrugas marcadas por dé