Capítulo 07.
La mañana se me fue enterrada entre papeles. No había pisado la empresa el día anterior y ahora mi escritorio parecía un campo de batalla: contratos abiertos, balances incompletos, correos impresos que pedían urgencia. Intenté hundirme en el trabajo, obligarme a ignorar las memorias de la noche que pasé con Armando… pero era imposible.
Cada vez que cerraba los ojos sentía sus manos recorriéndome, su voz grave susurrándome amenazas y promesas al mismo tiempo: “Mañana no podrás levantarte de la ca