Capítulo 08.
POV Valeria
Desde que ese hombre —Armando Martines— salió de mi oficina, no puedo respirar tranquila. Sus palabras siguen resonando en mi mente como un eco aterrador. “Tienes una semana para decidir”. ¿Qué debo decidir? ¿Si me convierto en parte de esto o si me arruina?
Me inclino en la silla, con los ojos ardientes. No sé en qué momento Esteban se unió a estas personas. Y lo más grave: ahora estoy atrapada en esta red de mentiras, cierro los ojos, lo recuerdo riendo, como si su encanto pudiera ocultar todo lo que escondía. Siento rabia, miedo y tristeza. Todo junto.
La única persona en la que puedo pensar es en Adrián. Él fue amigo de Esteban, su abogado, y aunque a veces me resulta extremadamente correcto, sé que es la única persona que podría ayudarme a entender algo. Marqué su número con manos temblorosas.
—Valeria —responde después de unos segundos—. Estoy en una reunión, ¿podemos hablar más tarde?
—No, Adrián, por favor —mi voz se quiebra—. Necesito que vengas ahora. Es urgente.