AURA.
El evento de caridad es deslumbrante. El salón de baile está abarrotado de la élite de la ciudad. El eco de copas de champán chocando, la música clásica en vivo y el brillo de los diamantes me golpean. Es el mundo de Christopher Jones: opulencia y poder sin límites.
Entramos. Christopher me guía con una mano firme en mi espalda baja, una caricia de propiedad. El collar de diamante en mi cuello se siente como una correa. Es la armadura que me obligó a usar, mi uniforme de "adquisición costosa".
Me siento como un trofeo. Una docena de miradas me escanean: las mujeres con envidia, los hombres con curiosidad. Y lo peor es que Christopher lo sabe. Él me está exhibiendo para demostrar que tiene el control.
Percibo los murmullos de la gente, los cuchicheos: "¿Es la nueva novia?" "Parece seria, no una modelo cualquiera." Él mantiene el secreto del contrato y de la entrevista. Para el mundo, solo somos dos personas demasiado cercanas. Y esa ambigüedad es su arma.
No puedo relajarme. El v