AURA.
—¡Maldición! —exclama él, mirando el whisky derramado, y luego levanta la vista y me reconoce—. Tú.
Mi mente trabaja a mil por hora. ¿Qué está haciendo aquí?
—Congresista Keller —digo, manteniendo la voz firme y fría, sin dar un paso atrás—. Qué sorpresa verlo en un evento de beneficencia.
Él ignora mi cortesía. Sus ojos se oscurecen al recordar el titular que puso fin a su vida pública.
—La pequeña mosca roja. ¿Aún revoloteando por ahí? Veo que ahora cazas presas más grandes. Te has subi