AURA.
Entro a la redacción con el pulso acelerado. Ignoro el ruido de los teclados y el olor a café recalentado de la mañana; voy directa hacia la oficina del fondo. Necesito ver a mi mejor amiga, Chloe, para contarle que mi vida se ha convertido en un caos, pero antes de que pueda acercarme a su mesa, la secretaria me detiene con un gesto seco.
—Aura, el señor Hayes te espera en su despacho. Ahora mismo.
Trago saliva y camino hacia la oficina. El señor Hayes, el director de la revista, me obse