AGOTADA.
AURA.
La puerta se cerró tras ella con un estruendo que aún resuena en las paredes, pero el silencio que quedó en la oficina es mucho peor. Me quedo de pie, inmóvil, sintiendo que el suelo se mueve bajo mis pies. La mujer se llama Angélica. Ella fue la que organizó cada detalle del lanzamiento, la que estuvo detrás de las luces y el éxito del perfume, pero ahora mismo parece un volcán a punto de estallar.
—Te lo dije, Christopher —suelta ella, ignorándome por completo, como si yo fuera un muebl