Capítulo 9. Zack se atreve
El aire de la mañana seguía húmedo por el rocío cuando Zack abrió la puerta del pequeño café en la esquina de la ciudad. Su reloj marcaba las ocho y cinco minutos. Entró con paso decidido, mirando a ambos lados, hasta que sus ojos encontraron la figura de un hombre de mediana edad sentado en la esquina del local, vistiendo una chaqueta de cuero marrón, visiblemente desgastada.
—Papá —saludó Zack, conteniendo una pequeña sonrisa mientras se acercaba.
Samuel Edbert giró el rostro; sus ojos cansad