Cassian
El salón del consejo huele a miedo viejo, cera derretida y sangre lavada demasiado tarde.
Marius ya no está, pero su muerte sigue pegada a las piedras. La mandé limpiar al amanecer, y aun así queda algo. Un residuo agrio, una nota metálica que se esconde bajo el incienso barato con el que intentaron cubrirlo todo. Inútiles. La muerte siempre encuentra la forma de quedarse donde la derraman.
Entro sin anunciarme.
No hace falta.
Las voces se apagan antes de que cruce la mitad del salón. L