Génesis
No puedo seguir huyendo de mí misma.
Eso lo entiendo la mañana en que encuentro a Elyra sentada en el jardín interior con Lilith a un lado y Klaus dormido en su regazo, como si el tiempo hubiera decidido burlarse de nosotras poniéndonos en una sola escena.
Mi hija no parece incómoda con ella.
Mi hijo tampoco.
Y eso me obliga a dejar de mirar a Elyra solo como el fantasma de una mujer que vino antes que yo.
Ahora la miro como lo que realmente es: una sobreviviente.
Una pieza rota del mis