Génesis
—Basta.
La voz de Cassian parte el vestíbulo en dos.
No es un grito.
Peor.
Es esa calma oscura que se le mete al castillo entero bajo la piel y obliga a todos a recordar quién manda antes de que termine de hablar. El silencio cae tan rápido que hasta los focos parecen titilantes.
Selene se queda inmóvil frente a mí.
Yo también.
Pero por razones distintas.
Ella, porque lo ha escuchado entrar y ya está calculando cómo convertir esto en una escena a su favor.
Yo, porque el alivio me golpea