Genesis
Bajo con más prudencia esta vez. No corriendo como una loca escaleras abajo. Pero tampoco quedándome en mi habitación mientras el castillo entero contiene la respiración.
Hay demasiados guardias en el vestíbulo principal. Demasiados ojos. Demasiada tensión envuelta en telas finas y colmillos listos para atacar. Los criados están pegados a las paredes, inmóviles, como si el simple acto de respirar fuerte pudiera desatar una guerra.
Y en el centro de todo, cruzando el umbral como si nunca