Genesis
—¿Controlar cómo?
—A quién ve. Qué escucha. Qué la altera.
La observo con incredulidad.
—Más todavía.
—Más todavía.
Suelto una carcajada amarga.
—Perfecto. De incubadora pasé a ser bomba.
El niño da una reacción más fuerte, una pulsación clara que me hace llevar la mano al vientre. Helena mira el gesto y se queda muy quieta.
—No vuelva a decir eso —dice.
—¿Qué cosa?
—Hablar de él como si fuera un objeto o una amenaza sin nombre.
La miro fijamente.
—No me toca a ti decirme cómo hablar de