Cassian
Su última frase no se queda en el aire.
Se me mete en la garganta.
Entonces deja de mentirme.
He oído súplicas, amenazas, juramentos de sangre y maldiciones durante siglos. He visto hombres romperse por menos y reyes venderlo todo por conservar una mentira útil. Nada de eso me golpea como lo hace esa frase en la boca de Génesis.
Porque tiene razón.
Y porque, por primera vez en demasiado tiempo, no quiero seguir eligiendo el silencio.
Ella está de pie frente a mí, con la respiración toda