Alexander
Hay fantasmas que uno entierra con los puños cerrados y los dientes apretados. Que sepulta en silencio, sin flores ni despedidas. Porque algunos demonios no se exorcizan, solo se encierran en jaulas mentales para no dejar que devoren lo que has construido.
Y yo había construido algo.
Después de todo lo que había pasado con Sofía, después de entender que el amor no se trata de ataduras ni de vigilancia, me propuse ser un hombre distinto. No un débil, no un sumiso… pero sí alguien que n