Sofía
¿Quién dijo que mudarse con el hombre que amas era sinónimo de desayunos desnudos, sexo en cada rincón y risas compartidas entre almohadas revueltas? Mentira. Todo. Una gran y bonita mentira que Pinterest y las comedias románticas nos vendieron para mantenernos soñando. Porque cuando Alexander y yo cruzamos juntos el umbral de su —ahora nuestro— lujoso penthouse en el centro de la ciudad, lo que no sabíamos era que también estábamos cruzando el umbral hacia una guerra silenciosa.
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