Alexander
El mensaje me llegó como una maldita bala en el pecho.
“Sofía se va de la ciudad.”
No había un quizá, ni un lo está pensando. Solo una certeza cruel que me perforó desde dentro, desangrando lo poco que me quedaba de equilibrio. ¿Después de todo? ¿Después de lo que vivimos, después de cómo nos miramos, tocamos, dolimos…? ¿Ella simplemente decide desaparecer?
Otra vez.
—Maldita sea… —gruño mientras me levanto del asiento, el vaso de whisky en mi mano tiembla y termino arrojándolo contra