Sofía
—¿Qué escondes, Alexander?
La pregunta me golpea de nuevo justo cuando dejo la taza de café sobre la barra de mármol. Él está en la ducha, o eso creo. Lo escuché cerrar la puerta del baño hace unos minutos, y el sonido del agua cayendo ha sido mi único testigo mientras mis pensamientos se enredan como hiedra enredándose en una reja oxidada.
Desde anoche no puedo dejar de pensar en esa mirada que me lanzó, en ese silencio cargado de todo lo que no se atreve a decir. Fuimos a ese lugar, su