Sofía
Hay latidos que no se escuchan, pero se sienten como una explosión justo debajo de la piel.
Como el de esta mañana.
O más bien… como el del mensaje que apareció en mi bandeja de entrada a las 7:46 AM, justo cuando me estaba poniendo los tacones y sonriendo como una idiota por lo de ayer con Alexander.
“No es quien dice ser.”
Eso decía. Sin firma. Sin asunto. Solo esa frase.
Y lo peor es que no era spam. Ni publicidad. Ni error.
Era para mí.
Me quedé ahí, con el teléfono en la mano y el co