Alexander
No sé cuándo exactamente empezó a cambiar su mirada.
Pero lo hizo.
Y eso me jode más de lo que estoy dispuesto a admitir.
Antes, Sofía me miraba como si estuviera tratando de resolver un rompecabezas complicado… ahora me mira como si ya conociera la maldita imagen final.
Y eso no solo me pone en alerta.
Me revuelve por dentro.
Esa mañana, cuando entró a mi oficina con el informe en mano, su sonrisa fue cortés. Perfecta. Medida.
Demasiado medida.
Y yo no soporto que ella me mire como s