Yo soy Luis, y desde el día que encontré a Catalina y a Martín en el supermercado, no he parado de pensar en ellos. Ver a esa mujer que conocí en la escuela — tan dulce, tan inteligente — convertida en una persona asustada, con heridas en el cuerpo y en el alma, y a su hijo con esa mirada triste de quien sabe que no le quiere su padre... me rompió el corazón.
Los llevé a mi casa ese día, y desde entonces viven conmigo. Mi piso es grande: tiene dos habitaciones, una para mí y otra que preparé pa