El estruendo del colapso de la fábrica seguía resonando en los oídos de Elena mientras abrazaba a Mía en el asfalto frío. Las llamas iluminaban la noche, devorando el lugar donde el odio de los Valente había nacido y, finalmente, muerto. Sofía, de rodillas a su lado, sollozaba en silencio, tocando su vientre con una mezcla de horror y alivio.
El Sobreviviente sin Rostro (Parte 1)
Dos semanas después, el luto se había asentado sobre la mansión. Los restos de la fábrica seguían bajo investigación