La amenaza de Marco no era aire vacío. Su aparición había inyectado un veneno nuevo en la familia: el miedo a un hombre que no tenía nada que perder porque nunca tuvo nada. Elena y Sofía se refugiaron en la mansión, que ahora se sentía más como una tumba que como un hogar, mientras Adrián se encerraba en el despacho, rodeado de botellas de alcohol vacías y documentos financieros.
El Sacrificio del Rey (Parte 1)
Elena entró al despacho al amanecer. Adrián tenía los ojos inyectados en sangre y el