Cinco años después de nuestra boda, “El Resplandor del Amanecer” había crecido más allá de nuestras expectativas, abriendo sucursales en varias ciudades de España. Sofía, la niña que enseñé a plantar en el huerto, ahora era una arquitecta joven y talentosa, diseñando nuevos espacios llenos de luz, verde y sensibilidad, adaptados a las necesidades de cada comunidad. Un día, ella me presentó los planes para una nueva sede en Asunción, Paraguay, explicando que quería llevar nuestro legado a Améric