Pasaron ocho meses desde la emboscada en el bosque. Sofía había recuperado parcialmente su salud, aunque todavía sufría dolores de cabeza constantes y movimientos lentos por la herida en la pierna. El General Castillo permanecía en la clínica, comunicándose apenas con párpados y movimientos de manos, pero su mente seguía lúcida y su determinación intacta. Con la ayuda de la Dra. Montenegro y Pedro, Sofía había trabajado incansablemente para reunir pruebas contra los últimos secuaces de la red d