Mundo ficciónIniciar sesiónEl agente policial L. Vos salvó a una jovencita llamada Sofía Sullivan hace cinco años del padre de su hijo, Gael Cliff, un hombre perverso, dispuesto a hacerle daño a ella y a su niño. Después de su proeza, L. Vos sacrificó su propia vida para mantenerla a salvo, haciendo tratos dentro de un mundo muy oscuro, dejando su trabajo para convertirse en alguien más. Ella no supo qué ocurrió con él después de ser salvada, solo tenía entre ceja y ceja volver a verlo para agradecerle por tanto. Cuando sus mundos vuelven a encontrarse, la hermosa Sofía siente que su oportunidad de dar las gracias ha llegado, pero jamás pensó encontrar al mismo hombre siendo otro. De aquel buen oficial de mirada jocosa no quedó nada. Ahora emanaba impertinencia y frialdad. Sin embargo, y a pesar del choque en el encuentro, la vida guardó bajo sus mangas una gran atracción, un gusto tan fuerte entre ambos, como la potencia de los oscuros secretos que él siempre escondió. ¿Qué hará Sofía cuando descubra la verdad de esa frialdad? ¿Cómo hará Leonel para mantenerla alejada y a salvo de toda esa oscuridad? Esta es una novela de drama y acción, romance y erotismo, donde la maldad de los buenos impera para preservar la vida.
Leer másLeonel y Sofía se encontraban en una parte llana del engranado de la casa de San Juan, en el área de piscina.Era de día, casi hora de almuerzo. Ambos de pie, abrazados, disfrutando de una quietud que necesitaban.Ella despegó su mejilla del pecho de Leonel para mirarle, acariciarle y dejarse acariciar.—¿Te sientes bien? —preguntó ella, preocupada. Lo habían vuelto a operar, sus puntos internos se habían comprometido. Cargaba el cabestrillo nuevamente, quería ser cuidadosa para no lastimarlo.Él sonrió y negó al mismo tiempo.—Eso debo preguntártelo yo a ti. —Acarició muy ligeramente el hombro izquierdo de su novia, ella cargaba una blusa de mangas cortas, el apósito de su herida podía notarse a través de la tela—. ¿Te sigue doliendo en las noches? ¿Estás segura que no necesitas uno de estos? —Movió un poco su brazo herido.—La esposa de tu amigo me ha dicho que no es necesario.—Genial. Si ella lo dice, debe ser así y significa que sanarás pronto.—Sí, Pilar es muy buena en lo que h
—Nena, mírame. ¡Mírame! ¡MÍRAME! Sofía, no cierres tus ojos, no cierres los ojos, sigue mirándome… ¿Qué hace? ¡¿Qué está haciendo?!—Somos policías locales, déjenos ayudar. Tenemos que llevarla de inmediato al hospital —anunció uno de los oficiales en un inglés no muy bueno, intentando que Leonel dejara que la autoridad que logró llegar allí hiciera su trabajo, ya que la ambulancia aún no había llegado y debían actuar rápido.Leonel tomó a su novia en brazos, no dejaría que ese hombre la tocara. Corrió hacia la patrulla, le abrieron la puerta de atrás, se montó con ella, el oficial que le habló se colocó frente al volante, un compañero suyo en el otro asiento delantero y salieron de allí a toda velocidad con las sirenas encendidas, mientras el copiloto radiaba la situación, pudiendo refuerzos.Dolores lloraba desconsolada, abrazaba a Liam, colocando su carita contra su peño con la intensión de que no oyera, o escuchara. Otros policías se acercaron a ellos para ayudarla a salir de allí
—Lo siento, oficial, no puede obligarme a subirme a ningún automóvil, no he cometido ningún delito.Del vehículo apostado detrás, se abrió la puerta trasera. —Ya déjate de tonterías, Sofía, y sube al auto. Vamos.Un paso atrás, rigidez, pegando más a su hijo a sí misma, la maestra pudo sentir cómo el azufre picó, emanando desde la voz del propio Gael Cliff quien le había hablado.—¡Auxilio! —Ella quiso aprovechar que había gente grabando, gritando por ayuda como una forma de hacerles ver que esos sujetos eran malos y les querían perjudicar—. ¡Ayúdenme, por favor!—Mamá, mamá, ¿qué ocurre?El gemido de Liam tocó el corazón de Sofía, la enervó en la molestia de vivir ese tétrico momento. Su pequeño hijo estaba muy asustado.—Todo va a estar bien, mi amor. Ya vienen por nosotros, nada malo va a pasarnos.—Hijo mío, ¿no te gustaría ver lo que tengo para ti en la camioneta?—¡No le dirijas la palabra! Y mucho menos lo llames hijo. Tampoco lo mires. —Sofía clavó sus claros ojos en él, con
Horas antes, Dolores se acercó a Leonel unos minutos después de que Liliana limpiara los vidrios rotos de la taza que él mismo lanzó al suelo.—¿Es cierto lo que dicen en ese artículo?Leonel giró su rostro para mirarla a la cara.—¿Disculpa?—Sofía me lo ha contado todo, y sé que no pudiste ser tú quien ha hecho esa atrocidad con esa chica, ¿pero estás implicado?Leonel la miró como si le hubiesen salido tres cabezas.—¿Estás queriendo decir que yo la mandé a asesinar?Ella lo miró con aprehensión, dudas, aunque también osadía y determinación.—Sé que no eres una mansa paloma, tienes tu pasado. Todo ese dinero que muestras ahora no debió haber sido ganado de buena forma y ahora esto…Él se levantó de la silla para poder hablarle de mejor forma, Dolores dio un paso hacia atrás.Él se detuvo en seco al ver el gesto.—Dolores, ¿pero qué…?—He llamado a la policía.Leonel dejó de respirar.—¿Perdón?Ella sintió una presión en su pecho. —He marcado a los números de la Interpol y les he d
Último capítulo