Horas antes, Dolores se acercó a Leonel unos minutos después de que Liliana limpiara los vidrios rotos de la taza que él mismo lanzó al suelo.
—¿Es cierto lo que dicen en ese artículo?
Leonel giró su rostro para mirarla a la cara.
—¿Disculpa?
—Sofía me lo ha contado todo, y sé que no pudiste ser tú quien ha hecho esa atrocidad con esa chica, ¿pero estás implicado?
Leonel la miró como si le hubiesen salido tres cabezas.
—¿Estás queriendo decir que yo la mandé a asesinar?
Ella lo miró con aprehen