Cinco años después…
—¿Estás segura que te quieres ir? Aún estás a tiempo. —La angustia de Dolores Sullivan se evidenciaba en su rostro lleno de pecas y en sus líneas de expresión bastante acentuadas.
De pie en el aeropuerto de Barajas, Sofía y su hermana se despedían.
—Mamá, ¿es cierto que tía no puede venir con nosotros?
Ambas mujeres arrugaron sus caras con ternura mirando hacia abajo, hacia la carita triste del pequeño Liam, aunque ya tuviese sus recién cumplidos seis años.
Sofía se agachó