—¿Qué sucede madre, estás pálida?— Luisa la toma del rostro con delicadeza
—hija…— pasa saliva —¿Cómo es que tú…?
—madre por favor guárdame ese secreto ¿Si? Porque no quiero que mis hermanos lo sepan, me mandan bien lejos o mandan tres metros bajo tierra al pobre Lucifero ¿Estás bien?— la mira interrogante
—sssii…— Minerva está literalmente asombrada
—se que no te lo esperabas, es un secreto que llevo guardado por años madre, desde que lo conocí no dejo de suspirar por él aunque sé que es in