—¿Qué estás insinuando?— ella pasa saliva—. ¿Por qué yo soy fiel a mi trato contigo? ¿Por qué me dices eso?
—¿Por qué tan nerviosa, Francesca?
—¡Me estás faltando el respeto después de todo lo que hemos pasado juntos!— Russo siente su corazón acelerado al ver cómo el cabecilla se acerca a ella con firmeza—. Si yo... escucha muy bien— la agarra del cuello con fuerza—. Me llegó a enterar de que tienes algo que ver. ¡Ay, Francesca! De tu lindo rostro no quedará nada. Serás comida para mis perros