—¡No grites hija por favor!— exclama en voz baja Minerva, mirando a una Luisa llena de ira
—¿¡Por qué no me lo dijiste mamá!? Pase la mayor vergüenza de toda mi vida— se le salen las lágrimas —¡Te dije muy claro que me encanta Lucifero! Preferiste callar en vez de ser honesta conmigo
—perdón hija… no sabía cómo ibas a reaccionar, perdón
—¡No! Es que… no logro entender como tú y él estar juntos
—pero eso no volver a pasar, ya le dimos punto y final a lo que un día tuvimos
—¿Te estás esc