Desde que desperté en ese plano espiritual, algo en mí había cambiado. No solo había regresado con Kian y la manada, sino que dentro de mí ardía una llama que ninguna Luna había poseído antes. Fuego y luna, luz y sombra, coexistían en mi interior como fuerzas opuestas y complementarias.
Cada vez que el sol desaparecía y la luna tomaba su lugar en el cielo, sentía cómo mi poder se agitaba con intensidad. No era solo un don; era una responsabilidad que empezaba a quemarme por dentro.
Giovanni, si