El aire estaba cargado, esa clase de tensión que se siente cuando el mundo se detiene y te das cuenta de que todo está a punto de explotar. Los portales, esas puertas místicas que mantenían a Elarian encadenado, comenzaron a tambalearse, colapsando uno a uno con un sonido que retumbaba en mis entrañas. Era como si la tierra misma estuviera gimiendo, avisándonos que el final estaba más cerca de lo que pensábamos.
Los Ancianos, esas figuras solemnes que parecían extraídas de otra era, se reuniero