KIAN
Ha pasado mucho tiempo desde aquellas noches de fuego y sombra, desde el día en que la luna pareció detenerse para observar nuestra lucha. Ahora, mis pasos son más lentos, mi cuerpo lleva las marcas de los años y las batallas. Pero en el corazón, el recuerdo de Lina arde con la misma intensidad que aquella primera llama.
Hoy me encuentro frente a un grupo de jóvenes, sus ojos llenos de curiosidad y esperanza, mientras el viento mece suavemente las hojas del árbol que planté en el lugar don