La noche era profunda y el cielo estaba cubierto por una marea de nubes oscuras que apenas dejaban filtrar la luz de la luna. El templo antiguo se alzaba majestuoso, rodeado por los cuatro estandartes que representaban a los clanes más poderosos de la región: los Lobos de Hielo, los Guardianes del Valle, los Hijos de la Tempestad y los Caminantes de la Sombra. La atmósfera estaba cargada de tensión, y el aire parecía vibrar con el peso de las miradas que esperaban en silencio.
Yo, Lina, me enco