Desde el día en que Zoe decidió perdonar a Arthur y, de verdad, luchar por su matrimonio, la vida de ambos entró en una etapa más serena, madura y llena de conexión. Vivían lo que muchos llamarían una luna de miel, pero una luna de miel real: de esas en las que el amor no se idealiza, sino que se construye día a día, con paciencia, diálogo y presencia.
Nada volvió a ser igual después de aquel nuevo comienzo. Continuaron con la terapia de pareja, no porque estuvieran en crisis, sino porque apren