Atravesando el imponente vestíbulo del restaurante reservado en el Jumeirah Burj Al Arab, Celina caminaba junto a Thor con la elegancia de quien sabe que todas las miradas están puestas en ella. Y así era. Cada paso, cada movimiento suave, cada sutil balanceo de su cabello castaño perfectamente peinado dejaba un rastro de silencio admirado y cuellos que se giraban discretamente.
Thor Miller, delante, percibía las miradas masculinas que se volvían hacia ella. La percepción era incómoda, como una