Habían pasado algunos días desde la noche de diversión entre las parejas en la mansión. Arthur había regresado a Brasil, pues tenía cirugías programadas y compromisos en el hospital, y Zoe lo acompañó, ya que Thor le había asignado algunas tareas profesionales en São Paulo. Mientras tanto, él y Celina permanecían en Nueva York, aprovechando momentos a solas siempre que podían.
Aquella tarde, Celina estaba en el despacho, sentada frente al portátil, escribiendo las últimas líneas de su primer ro