Zoe estaba en su despacho, concentrada en la digitalización de unos documentos. El escáner trabajaba en silencio mientras ella hojeaba otro sobre repleto de contratos. Un papel más grueso llamó su atención. Era un contrato reciente de compra de una propiedad en Estados Unidos, firmado por Thor. Sus ojos recorrieron rápidamente los datos: ubicación privilegiada, cifras millonarias y, como anexo, el plano de la futura mansión.
—Vaya… ¿qué casa es esta? —murmuró para sí misma, impresionada por la