El celular de Thor vibró insistentemente sobre la mesita de noche, rompiendo el silencio de la mañana. Abrió los ojos con pereza, aún adormilado, y contestó sin mirar la pantalla. Al otro lado de la línea, la voz apresurada de Leticia sonó nítida.
—Thor, Isabela despertó… y está pidiendo por ti.
Se frotó el rostro, respiró hondo y respondió:
—Voy para el hospital. —Y colgó.
A su lado, Celina dormía profundamente, entregada a un sueño tranquilo. Thor se levantó despacio, cuidando de no despertar