Mientras ella se fue a arreglar, yo salí a comprobar que todo lo que había pedido estuviera listo. Lo bueno era que Antonella tardaría alrededor de una hora, y eso me daba tiempo de afinar los detalles. Terminé con todo y regresé a la cabaña para darme una ducha.
Me puse un conjunto blanco de ropa playera: pantalón y camisa de manga corta. Lo elegí a propósito, porque hacía juego con el vestido blanco de la misma tela que ella había comprado en el centro comercial. Sí, lo había planeado de esa