Han pasado ya dos meses desde nuestra boda, y la vida junto a Luigi se ha vuelto un sueño cotidiano del que no quiero despertar. Cada mañana me despierto con sus besos, con su voz grave, deseándome buenos días y con sus manos acariciando mi vientre, como si ya hablara con nuestro bebé.
Hoy cumplo ocho meses de embarazo, y siento que el corazón se me acelera más que nunca.
Vamos rumbo al control prenatal, acompañados por la madre de Kate, que insiste en no perderse ni una sola cita. Dice que est