Hoy es el juicio.
Me levanto temprano, aunque siento que apenas dormí. Mi corazón late con tanta fuerza que parece querer salirse de mi pecho. Hago mi rutina de aseo personal intentando distraerme, pero cada pensamiento vuelve a lo mismo: hoy se decide todo.
Frente al espejo, respiro hondo antes de ponerme el vestido negro que elegí la noche anterior. Es sencillo, elegante, y hace que me vea profesional, aunque ya se nota mi pequeña pancita de cinco meses. Paso la mano por mi abdomen y sonrío a