Zeus se comporta raro.
La puerta del departamento se abrió.
Había más silencio de lo normal.
Cristian, siempre alerta, sintió ese miedo al que ya estaba acostumbrado. Instintivamente tocó el arma en su espalda y caminó despacio.
Nada parecía fuera de lugar.
Hasta que abrió la puerta de la habitación.
Luz dormía.
Y Zeus estaba casi encima de ella.
—¿Zeus?
El perro lo miró… y le gruñó.
El sonido despertó a Luz.
—Amor… ¿volviste?
—Hola, mi muñequita —dijo sin dejar de mirar al perro—. ¿Qué le pasa a Zeus?
Luz bostezó.
—