Pulgoso, tú serás un hermano mayor.
Cristian y Luz miraban el reloj como si fuera una bomba a punto de explotar.
Los segundos parecían ir más lento de lo normal.
El tic-tac del segundero se clavaba en el silencio del departamento.
Luz se comía las uñas sin darse cuenta.
Cristian no dejaba de mover la pierna, sentado al borde del sofá, inclinado hacia adelante, los codos apoyados en las rodillas.
Zeus estaba sentado frente a ellos, observando de manera protectora.
El celular vibró sobre la mesa.
Ambos dieron un pequeño salto.
Cris